La ONU ha celebrado importantes conferencias gubernamentales mundiales dedicadas al tema de los derechos humanos. La primera tuvo lugar en 1968 en Teherán, Irán, con motivo del vigésimo aniversario de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos". Esta Conferencia fue el principal evento del "Año Internacional de los Derechos Humanos" y tuvo como resultado la
Proclamación de Teherán.
Otra
Conferencia sobre Derechos Humanos tuvo lugar en Viena en 1993. Esta fue una reafirmación importante de la universalidad y función central de los derechos humanos en documentos en que su fomento y protección estaban siendo vulnerados en muchas partes del mundo. Esta Conferencia evaluó el progreso realizado desde la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948 e identificó los obstáculos y las formas de superarlos.
En la Conferencia de Viena 171 países aprobaron por consenso la
"Declaración y el Programa de Acción de Viena", que esboza un plan para fortalecer la aplicación de los derechos humanos y se destaca la relación entre la democracia, el desarrollo y la promoción de los derechos humanos. Asimismo marca importantes avances tales como:

Destacar la universalidad, indivisibilidad e interdependencia de los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales

Aceptar la legitimidad de la preocupación de la comunidad internacional por proteger y promover los derechos humanos

Reconocer la legitimidad del derecho al desarrollo

Destacar los derechos humanos de los grupos particularmente vulnerables, tales como mujeres, poblaciones indígenas, niños, discapacitados, detenidos, víctimas de desapariciones forzosas, los trabajadores migrantes y sus familias

Dar mayor énfasis a los derechos humanos de la mujer, instituyendo designando incluso un Relator especial sobre la violencia contra la mujer

Señalar que la extrema pobreza y la exclusión social son una "violación de la dignidad humana", por lo que se deben tomar medidas para combatir la extrema pobreza

Formular recomendaciones concretas para el fortalecimiento y la armonización de los órganos de derechos humanos, así como para velar por la mejor coordinación de programas de las Naciones Unidas y supervisar la puesta en marcha del "Programa de Acción"