Papiro de Ipuur
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El Papiro de Ipuur (Papiro de Ipuwer) o Lamentos de Ipuur es un poema del Antiguo Egipto preservado en un soporte de papiro, el Papiro de Leiden I 344, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional deLeiden, en los Países Bajos.
El manuscrito se data al final del siglo XIII adC, y aunque la fecha de la composición del poema es dudosa, algunos eruditos han sugerido que se escribió durante el primer periodo intermedio de Egipto, o entreel final de la Dinastía XII y el segundo periodo intermedio de Egipto, de c. 1850 a 1600 adC.
El relato se considera como una leyenda histórica que mostraba la caída del Imperio Antiguo de Egipto, o un lamento inspirado por el supuesto caos del Segundo periodo intermedio, varios siglos después o, posiblemente, una combinación de ambos sucesos.
Ipuur, "el príncipe Ipu", partidario del viejo orden, describe un Egipto afligió por desastres naturales y en un estado de caos, un mundo revuelto donde el pobre se hace rico, y el rico pobre, y la guerra, el hambre y la muerte están por todas partes. Un síntoma de este desplome del viejo orden es el lamento donde los sirvientes abandonan su servidumbre y se comportan rebéldemente.
A causa de esto, y de afirmaciones como "el río es sangre", algunos han interpretado el documento, anacrónicamente, como un relato egipcio de las Plagas de Egipto descritas en el Éxodo del Antiguo Testamento, y a menudo es citado como prueba del texto bíblico poralgunas organizaciones religiosas.
Fragmentos de las Lamentaciones de Ipu-ur:
“Ya no se navega hacia Biblos.
Faltan todas las materias necesarias a los oficios.
Los Asiáticos trabajan en los talleres del Delta.
Ningún obrero egipcio tiene trabajo, los enemigos del país han despojado los talleres.
La mayoría no tienen casa ni muebles, ni siquiera un lecho para dormir; sus mujeres, demasiado pobres para adquirir un espejo, sólo pueden contemplarse en el agua; ni siquiera poseen una caja para guardar sus chucherías. Con frecuencia les falta el pan yestán demasiado desprovistos para tejerse vestidos o comprarse zapatos.
Al no poder comprar el aceite necesario para cuidarse el pelo, se vuelven calvos.
La miseria de muchos es tal que no pueden casarse y duermen sin mujer y ni siquiera tienen una lira para distraerse.
Cuando mueren son enterrados en la arena, puesto que son demasiado pobres para pagarse un sarcófago.
Los notables están de luto, los plebeyos rebosantes de satisfacción. Toda la ciudad dice: Vamos, echemos a los poderosos de entre nosotros. El país rueda como torno de alfarero. Los ladrones se convierten en propietarios y los antiguos ricos son robados. Los que visten de lino fino son azotados. Las que nunca habían visto la luz salen a la calle. Se estrella contra las paredes a los niños de los nobles. Se huye de las ciudades. Son incendiadas las puertas, los muros, las columnas. Los hijos de los ricos son arrojados a la calle. Los ricos padecen hambre y pasan tribulaciones. Los antiguos servidores sehacen servir ahora. Las damas nobles huyen...se posternan por miedo a la muerte.
El país está lleno de facciosos; el hombre que va a trabajar lleva un escudo. Ya puede crecer el Nilo, ya no se cultiva, todos dicen: No sabemos lo que sucederá al país.
El hombre mata al hermano nacido de la misma madre. Los caminos están acechados. La maleza se llena de gente que aguarda a que venga aquél que regresa al atardecer para quitarle su carga; molido a garrotazos, es muerto vergonzosamente. Los rebaños vagan al azar, nadie los reúne.
Los que poseen vestidos andan en andrajos. Los grandes se emplean en los almacenes. Las damas que reposaban en las camas de sus esposo duermen sobre pieles; sufren como si fueran criadas.
Las amas de casa dicen: ¡Ah, si tuviéramos algo para comer!. Las mujeres sufren por sus ropas viejas y sus corazones se avergüenzan cuando se las saluda. Las mujeres nobles sufren hambre. Ellas ofrecen a sus hijos sobre las camas.
Cada uno se lleva los animales que marca con su nombre. Todo lo que ayer se veía ha desaparecido. El país está abandonado como un campo segado. Por todas partes se destruyen las cosechas. Faltan vestidos, especias, aceite. La suciedad cubre la tierra; ya noexisten vestidos blancos. Todo el mundo dice: Ya no hay nada.
Los almacenes han sido destruidos y sus guardianes muertos. Se come hierba y se bebe agua. Se quita el alimento de la boca de los cerdos, tanta es el hambre que hay. Los hombres disminuyen. Por todas partes se ve al hombre derribar a su hermano. Losmuertos son lanzados al río; el Nilo es un sepulcro. Las mujeres son estériles, ya no tienen hijos. Grandes y chicos exclaman: ¡Quisiera morir!; los niños dicen: Mi padre no debiera haberme dado vida.