Fotos de Dubai / Guia de Barcelona / Wallpapers / Juegos en Linea / Dubai Holiday Villas Rental / Perro fiel /

Pasatiempos  |  Interes general  |  Temas de interes  |  Fabulas y leyendas  |  Tema: La Ceguera de Verdad « anterior próximo »
Páginas: [1] Ir Abajo Enviar tema Imprimir
Autor Tema: La Ceguera de Verdad  (Leído 559 veces)
Antonio
- Administrador -
*****
Sexo: Masculino
Mensajes: 13429

Pasatiempos en linea


« : Septiembre 16, 2008, 08:57:20 »





La Ceguera de Verdad

Había una vez dos hermanos que se llamaban Verdad y Mentira.

Verdad era noble y honrado, y su hermano maligno, llamado Mentira, le odiaba.

Un día Mentira fue a ver a la Enéada y se quejó ante los dioses que Verdad le había robado la daga. Cuando le pidieron que describiera la daga, Mentira dijo:

-Todo el cobre del monte Jal sirvió para hacer la hoja y toda la madera de Koptos para el mango. La vaina tiene el largo del pozo de ventilación de una tumba y la piel de todos los rebaños de Kal sirvió para hacer el cinto –insistió Mentira-, y Verdad me la ha robado. Si se niega a devolvérmela, cegadlo y dádmelo para que me haga de portero.

Verdad fue llamado ante la presencia de la Enéada y afirmó su inocencia. No pudo presentar la daga, pues ésta no existía, y las acusaciones de Mentira parecían tan convincentes que Verdad fue condenado. La Enéada ordenó que le quitaran los ojos y que fuera entregado a Mentira para que le hiciera de portero.

Mentira pronto se dio cuenta que no podría soportar la presencia de Verdad sentado plácidamente delante de su puerta. Aquello le recordaba cada día su crueldad así como la inocencia de su hermano. Por este motivo les dijo a dos de los antiguos criados de Verdad:

-Llevaos a vuestro amo al desierto y dejadlo en un sitio donde una manada de leones lo pueda encontrar fácilmente. No regreséis hasta que no estéis seguros que esté muerto.

Los criados tenían demasiado miedo de Mentira para negarse a llevar a cabo tal acto. Muy tristes, cogieron a Verdad uno por cada brazo y lo condujeron al desierto. Cuando el hombre ciego notó la tierra del desierto bajo sus desnudos pies, preguntó adónde le estaban llevando. Los criados le contaron las órdenes que tenían con los ojos llenos de lágrimas.

Un día más tarde, una señora que se llamaba Deseo paseaba por su jardín, cuando dos criadas corrieron a ella para decirle:

-Señora, hemos encontrado un ciego sentado entre las cañas cerca del lago. ¡Ven a verlo!

-Traédmelo aquí –dijo Deseo.

Los criados no tardaron en llegar llevando a Verdad entre los dos. Estaba desfallecido y medio muerto de hambre, pero Deseo pensó que era el hombre más hermoso y apuesto que jamás había visto.

Le aceptó en su casa y en su cama y tuvo un hijo con él, pero Deseo pronto se cansó de su nuevo amante y lo echó fuera del hogar.

El hijo de Deseo y de Verdad no era un niño normal y corriente. Se hizo alto y hermoso como un dios, y a los doce años superaba a sus compañeros de colegio tanto en la lectura y la escritura como en las artes de la guerra. Los demás muchachos le tenían muchísima envidia y se mofaron de él diciendo:

-Si eres tan listo, quién es tu padre.

El hijo de Deseo no lo sabía y el resto de los niños no paraban de burlarse por ello, hasta que un día no lo pudo resistir más y fue corriendo a ver a su madre para preguntarle:

-Por favor, dime quién es mi padre y así se lo podré decir a los demás compañeros de clase.

-¿Ves ese ciego que está sentado sobre el polvo? –preguntó Deseo a su hijo-. Pues bien, ese hombre es tu padre.

El niño corrió al patio y abrazó a su padre. Después acompañó a Verdad dentro de la casa y le hizo sentar en la mejor silla. Después de poner los mejores y más selectos platos delante de él y de ayudarle a comer y beber cuanto le vino en gana, le preguntó:

-Padre, ¿quién fue el que tuvo la osadía de dejarte ciego? Si me lo dices, te vengaré.

-Fue mi propio hermano –contestó con tristeza Verdad.

El muchacho preparó inmediatamente un plan y luego fue a la despensa de su madre a buscar diez panes, un bote de agua, una espada, un bastón y un par de sandalias de cuero.

Después cogió un magnífico buey del rebaño de su madre y se dirigió hasta donde Mentira estaba pastando sus propios animales. El niño se acercó al vaquero principal y le dijo:

-Tengo que partir para un largo viaje. Si me guardáis el buey mientras estoy fuera, podréis quedaros con las provisiones, la espada, el bastón y estas preciosas sandalias de cuero.

El vaquero aceptó lleno de contento y el muchacho simuló que se iba fuera de la comarca.

Unas semanas más tarde, Mentira fue a inspeccionar sus rebaños. Inmediatamente se encaprichó el precioso buey.

El vaquero principal objetó que el buey era propiedad de un chico que regresaría pronto para reclamarlo. Mentira se encogió de hombros:

-¿Y qué más da? –añadiendo-. Cuando el chico regrese le puedes dar el mejor del rebaño.

Y así Mentira se llevó el buey y lo hizo sacrificar. El hijo de Verdad se enteró pronto y fue a ver al vaquero.

-Cualquiera de estos animales es tuyo –dijo el vaquero principal-. Elige el que prefieras.

-¿Por qué, si ninguno se puede comparar al que era mío? –preguntó el muchacho-. Mi buey era más grande que, si se situara en la isla de Ammon, el hocico le llegaría hasta el desierto de Nubia y la cola hasta los pantanales del delta, con la punta de un cuerno apoyada sobre las Montañas Occidentales y la otra en las Orientales.

El vaquero se quedó estupefacto:

-¿Existe un buey tan grande?

El hijo de Verdad simuló un gran enfado y llevó al vaquero principal y a Mentira al tribunal para ser juzgados por la Enéada por el robo de su buey. Mentira exclamó:

-¡Vaya tontería! ¡Nadie ha visto jamás un buey de las dimensiones que estás diciendo!

-Tampoco nadie ha podido jamás ver una daga de las medidas del pozo de ventilación de una tumba –dijo el hijo de Verdad-, con todo el cobre del monte Jal en la hoja, toda la madera de Koptos en el mango y toda la piel de las bestias de Kal en su cinto.

Mentira se volvió amarillo al oír las palabras que acababa de pronunciar el chico ante la Enéada.

-Volved a juzgar a Verdad y Mentira. ¿Cómo podéis condenar a Verdad basándoos en esta historia? Yo soy su hijo y estoy ante vosotros para defender su inocencia.

Mentira continuó afirmando que todo cuanto había estado explicando hasta el momento era cierto.

-Y si Verdad está vivo y puede venir a negarlo, entonces me confesaré culpable de lo que dice el joven. Luego podréis arrancarme los ojos y convertirme en su portero.

Mentira estaba convencido de que su hermano había muerto, pero el joven dijo:

-Tú mismo te has juzgado. Venid conmigo.

Entonces llevó a la Enéada a casa de su madre y les mostró a su padre. Después de oír su historia, ordenaron que sacaran los ojos a Mentira y desde ese día Verdad y su hijo vivieron juntos y felices y Mentira les hizo de portero". 

Hace mucho, muuuucho tiempo...

Cita:
La infancia de Horus

Horus, el hijo con cabeza de halcón de Isis y Osiris, nació en el pantanal de Tshemmis y se cuentan muchas historias sobre la peligrosa infancia que allí pasó.

Isis y su hijito fueron capturados por Seth fuera del pantano. Haciendo ver que actuaba de tal forma para protegerla, Seth encerró a Isis en una casa de hilados y la obligó a hilar durante todo el día. La princesa era estrechamente vigilada y, sin ayuda, no se atrevía a intentar la huida, pues junto a ella estaba su hermoso y pequeño chiquillo.

No pasó mucho tiempo, pues, antes que Thot descubriera dónde estaba escondida Isis. El sabio dios entró en la casa sin ser visto por los guardianes y pudo hablar con Isis.

-Tienes que partir rápidamente y regresar a los sagrados pantanales de Tshemmis, donde Seth no podrá seguirte. Espera allí hasta que Horus tenga edad suficiente para reclamar el trono de su padre y entonces ¡veremos cómo se hace justicia!.

Thot explicó detalladamente a Isis cómo tenía que hacerlo para poder huir y le dejó siete escorpiones mágicos para que le sirvieran de escolta durante el camino hacia el Norte. Esa noche Isis se escapó de la casa de hilados con Horus en brazos, abriendo los escorpiones la comitiva.

Después de andar durante toda la noche y buena parte del día siguiente con su hijo durmiendo en su cuello, Isis estaba extenuada y suspiraba por encontrar un sitio para poder descansar. Finalmente, ella y sus escorpiones llegaron a un pueblo e Isis se paró delante de la casa más grande esperando que le invitaran a entrar. Cuando la rica propietaria de la casa vio a los escorpiones, se asustó y cerró la puerta en las narices de la pobre madre agotada y su hijo.

Isis estaba ya dispuesta a continuar su camino cuando la hija de un pobre pescador abrió la puerta de su cabaña y rogó a los viajeros a que compartieran con ella lo poco que tenía.

Mientras Isis descansaba en la pobre y humilde choza de la joven, y compartía con ella su cena de pan duro con pescado seco, los escorpiones murmuraban contra la rica. Las mágicas criaturas juntaron su veneno en el aguijón de su jefe Tefen, quien se coló por debajo de la puerta de la casa rica.

El hijo único de la mujer adinerada dormía cerca de la ventana abierta, al lado de su nodriza. Tefen se arrastró hasta la cuna y picó al niño, el cual se despertó dando un fuerte chillido. La nodriza saltó de la cama lo suficientemente deprisa para ver cómo un enorme escorpión escapaba corriendo.

Entonces llamó a su señora y en pocos momentos toda la casa se llenó de alboroto como si se hubiera producido fuego o si hubiera habido una inundación. La mujer rica cogió al hijo en brazos y corrió de casa en casa, pero los vecinos tenían demasiado miedo de ayudarla.

Cuando Isis supo lo que había sucedido, muró a Horus que dormía plácidamente y sintió pena de la mujer rica.

-No dejaré que una criatura inocente muera por mi causa –dijo la diosa, e hizo que la llamaran para que le trajera a su hijo.

Temblando de miedo, la mujer llevó al niño a la cabaña de la muchacha pobre. La criatura quemaba de fiebre y casi no podía respirar. Isis se levantó y puso las manos sobre el niño, ordenando al veneno que saliera de aquel cuerpo.

-¡Soy Isis, la Señora de la Magia. Todas las criaturas venenosas me obedecen. Que la criatura viva y el veneno muera!. ¡Que Horus se conserve bien para su madre y que este niño se conserve bien para su madre!

La fiebre desapareció al instante, la piel de la criatura volvió a estar fría de nuevo y su respiración se fue acompasando.

Ahora que la mujer rica sabía quién era aquella a la que había negado la entrada en su casa, se sintió más trastornada que nunca. Se llevó a su hijo, lo metió en la cama y después llevó las cosas más valiosas que poseía a la cabaña de la hija del pescador, para complacer de esta forma a la diosa.

Isis se alegró de ver a la pobre joven recompensada por su bondad y, a la mañana siguiente, ella y su hijo continuaron su viaje. Pronto llegaron a los pantanales de Tshemmis sin problemas e Isis escondió al joven dios entre las malezas de papiro y los estanques de lotos. Cuando salía de los pantanales para ir a buscar algo de comida, Isis se disfrazaba de pordiosera, pero no siempre dejaba un guardián con Horus. Nunca se imaginó que le pudiera pasar nada mientras jugaba cerca de las aguas tranquilas.

Un día, cuando Isis regresó Horus no se le acercó como de costumbre para saludarla. El pequeño niño divino estaba tendido boca arriba en el lodo, con agua que le salía de los ojos y de la boca. Tenía el cuerpo flácido y cuando Isis le escuchó el corazón, los latidos eran casi imperceptibles.

La diosa recitó encantamientos, pero como no sabía el nombre de la enfermedad de su hijo no lo podía exorcizar. Cuando vio que la magia le fallaba, Isis empezó a llorar. ¿A quién podía acudir? Su marido estaba muerto, su hermano era un enemigo mortal y su hermana era del todo impotente para ayudarla. Los dioses estaban lejos, pero los hombres estaban cerca en un pueblecito de pescadores, al final de los pantanales. Isis se dirigió hacia allí con Horus colgando del cuello lo más rápido que pudo.

Al oír los gritos angustiados de Isis, los pescadores salieron de sus cabañas y la compadecieron de la misma forma que hubieran compadecido a cualquier madre con un niño enfermo. Los pescadores probaron los remedios sencillos que conocía, pero Horus estaba cada vez más débil. Entonces, uno de ellos, fue a buscar a una sabia anciana que vivía en el mismo pueblo.

Compareció con un poderoso amuleto, el Signo de la Vida, y cogió a Horus en brazos.

-No tengas miedo, Horus –murmuró la sabia-. Madre de dios, no desesperes. Horus está protegido de la malevolencia de su tío en los pantanales de Tshemmis. Seth no osa entrar aquí, pero debe haber enviado a una serpiente o a un escorpión para que le inyectara su veneno.

Entonces Isis se arrodilló para oler el aliento del pequeño y vio que le sabia tenía razón. Horus había sido envenenado.

Horus empezó a gemir de dolor, mientras las gentes del lugar lo miraban impotentes. De pronto apareció Neftis. Había oído la pena de su hermana y fue corriendo a Tshemmis. La acompañaba Selkis, la diosa Escorpión. Mientras Neftis lloraba apoyando a su hermana, Selkis examinó a la criatura. Muy pronto se dio cuenta que nada podía hacer, la fiebre hacía estragos en el cuerpo del pequeño y pronto se moriría.

-Isis, tienes que implorar al cielo –dijo Selkis-. ¡Haz que se detenga la Barca del Sol! Y el viento cósmico dejará de soplar y el tiempo se parará hasta que Horus sane. ¡Rápido!.

Isis miró hacia arriba, allí donde los dioses llevaban a Ra a través del firmamento, remando en la Barca de Millones de Años y lanzó un grito espantoso. Toda la Tierra se estremeció y el Sol se detuvo, porque Isis, que conocía el nombre secreto de Ra, tenía poder sobre él.

Cuando el Rey de los Dioses vio su barca no podía avanzar, envió a Thot a Egipto para que investigara qué estaba pasando.

-¿Qué pasa Isis? –preguntó Thot-. Espero que no le haya pasado nada a Horus. ¿Por qué has parado la Barca del Sol y has traído la oscuridad a las tierras que deberían estar iluminadas?

-Horus ha sido envenenado –contestó Isis amargamente-, y la culpa es de Seth.

-No temas, Isis; no llores, Neftis. He traído el aliento de la vida para curar a tu hijo.

Y el dios empezó a recitar un encantaminto:

-¡Atrás, veneno! ¡Serás vencido por el poder del mismo Ra! El Rey de los Dioses te ordena salir de este niño. La Barca del Sol permanecerá inmóvil y medio mundo se secará y se quemará y el otro medio permanecerá a oscuras hasta que Horus no se restablezca.

Entonces el veneno empezó a dejar a Horus y Thot anunció:

-La fiebre ha bajado, ¡el veneno ha sido vencido! ¡Horus se ha curado, para alegría de su madre!

-Ra en persona protegerá a Horus –prometió el dios sabio-, y el poder de su madre lo guardará, porque hará que todo el mundo lo quiera. Ahora tengo que regresar a la Barca del Sol, porque sin mí no pueden remar. Debo llevar a Ra la buena noticia de la curación de Horus y de la alegría de su madre.

Y diciendo esto Thot regresó al cielo e Isis se llevó a su hijo, con una inmensa alegría, a los pantanales, donde esperaría la hora de la venganza contra Seth, quien tanto daño les había causado hasta ese momento.
 
En línea

Páginas: [1] Ir Arriba Enviar tema Imprimir 
Pasatiempos  |  Interes general  |  Temas de interes  |  Fabulas y leyendas  |  Tema: La Ceguera de Verdad « anterior próximo »
Ir a:  
Blog Oaxaca - Oaxaca / Libros en linea / Blog Ciencia / Ciencia MX / Descarga libros / Diario de fotos Aceleradores de descarga Decargar libros de Protozoos Psiocologia Virus Web68 Temas Medicos - Conciencia - Poemas y Reflexiones - Reiter - Potabilizacion del Agua - Leyendas - Php - Seres Vivos - Programas Windows - Ultima PC - Noticias PC - Trucos Webmaster - Blog Messenger Biografias y vidas - Spammer



Powered by SMF 1.1.15 | SMF © 2006-2011, Simple Machines