Antonio
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« : Agosto 20, 2008, 09:13:12 » |
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Las operaciones militares rusas en Georgia pusieron en cuestión la ampliación de la OTAN hacia el este de Europa y deberían reanudar el debate sobre el proyecto estadounidense de instalar misiles en esa región, estiman analistas.
Las fuerzas estadounidenses y de la OTAN asistieron impotentes a la invasión de la la región separatista de Osetia del Sur y otras regiones de Georgia por el Ejército ruso. Entrenado por Estados Unidos, el Ejército georgiano fue derrotado, poniendo en evidencia los límites de un 'paraguas' occidental.
"La lección (del conflicto ruso-georgiano) es que las personas que reclaman el ingreso de países a la OTAN deben comprender que si no se está dispuesto a apoyarlos con verdaderas medidas de seguridad, se les puede causar daños", afirma Robert Hunter, ex embajador estadounidense en la OTAN. "Creo que entre otras cosas se trata de un choque para esas personas que piensan que se puede hablar de ampliar la OTAN sin (contemplar) las posibles consecuencias", agrega Hunter.
La cumbre de Bucarest en abril último constituyó un giro: sin emprender formalmente un proceso de acercamiento, la OTAN afirmó que Georgia y Ucrania se "convertir(ían) en miembros" a término de la Alianza, una formulación de compromiso. Pero este reconocimiento podría haber conducido al presidente georgiano, Mijail Saakachvili, a envalentonarse frente a Moscú, y a provocar la cólera rusa.
Vladimir Putin, entonces presidente y hoy primer ministro ruso, abandonó la cumbre "con el sentimiento de que la Alianza le había jugado una mala pasada", explica Julianne Smith, del Center for Strategic and International Studies de Washington. "Sin duda alguna (los rusos) se quedaron con la impresión de que debían mostrarle a Occidente cuán ridícula era, desde su propio punto de vista, comprometerse a proteger las fronteras de Georgia", agregó Smith.
El uso de la fuerza por parte de Rusia en Georgia sorprendió a Occidente, donde se vio cómo Moscú aceptó, a pesar de sus reticencias, la ampliación de la OTAN a países que formaron parte del Pacto de Varsovia y a los países bálticos.
"Quedamos en evidencia, y tuvimos que doblegarnos", afirma Hunter. "Tuvimos que hacerlo porque no había manera de ir allí y enfrentarnos a los rusos", señala. "Conservar (buenas) relaciones con los rusos a largo plazo es muy importante para nosotros, como lo es que comprendan que para ello no pueden agarrársela con sus pequeños vecinos", agregó el ex diplomático.
Según Smith, a pesar de que la operación rusa tal vez no logre poner fin definitivo a la ampliación de la OTAN, bien podría "detener el proceso" por un tiempo, y el próximo presidente de Estados Unidos "tendrá la tarea de demostrarle a los rusos que su expedición por Georgia no tendrá ese resultado".
Podrían aparecer fisuras en el seno de la OTAN ante la voluntad estadounidense de instalar un sistema de defensa anti-misiles en Europa del Este y transformar la organización en actor de operaciones fuera del continente, como ya fue el caso en Afganistán. "Países como Alemania y Francia podrían decir que no deberíamos lanzarnos a la defensa anti-misiles porque ello enervará aún más" a los rusos, comenta Smith. Pero "Polonia y la República Checa u otros dirán: 'al contrario, equipémonos con un sistema de defensa anti-misiles lo antes posible, porque (los rusos) nos hostigan y no sabemos cuándo nos atacarán'", concluye.
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